 La formación acusa al auditorio de contar con ellos «sólo cuando les fallan las extranjeras» . Almazán lo califica de «equívoco» y dice que Traub toó la decisión LEVANTE-EMV, 25-04-2007. Anabel Blancas, Valencia La Orquesta de Valencia expresó ayer a través de un manifiesto público su «malestar e indignación» por la forma en que el Palau de la Música ha programado para hoy el Concierto del XX Aniversario del auditorio. La formación titular del Palau de la Música acusó a sus responsables de «no haberles tenido en cuenta» en este evento , asegurando que se había elegido una orquesta extranjera, en concreto la Giovanile Luigi Querubini, «cuando se debería haber contado desde el principio con nosotros», afirman en la nota. La OV añade que sólo cuando la formación invitada confirmó que no podría tocar en Valencia, «se cuenta con nosotros».
Aunque no se han negado a tocar y afrontan el concierto con «la mayor ilusión», este hecho viene a empañar la cita que ayer presentó la presidenta del auditorio, Mayrén Beneyto y el subdirector del mismo, Ramón Almazán durante un desayuno con los periodistas en el que ambos hicieron un balance positivo de los veinte años del Palau de la Música. Almazán, que conoció el manifiesto de fuentes cercanas, señaló que «se trata de un malentendido. Tal vez por mi parte no se ha explicado bien y tampoco se ha entendido bien». El subdirector explicó a este diario que en un primer momento el Palau quiso contar con la Orquesta Querubini y la dirección del violonchelista ruso Mstislav Rostropóvich. La hospitalización del maestro, de 80 años, descartó esta posibilidad. «Iban a tocar la Querubini y la Orquesta de Valencia», señaló. La enfermedad de Rostropóvich provocó que se estudiaran otras posibilidades. En una reunión con el director titular de la OV, Yaron Traub, se decidió que la orquesta interpretara la Sinfonía número 5 en mi menor, op. 64 de Chaikovski después de descartar la quinta de Beethoven por necesitar más ensayos. Traub, dijo, así lo consideró. Cambios en la programación La orquesta valenciana también criticó en el manifiesto que la poca antelación con la que se les comunicó su participación en el evento ha trastocado su programación. «No nos quedan más que dos tardes libres para ensayar mientras que en cualquier concierto de abono disponemos de una semana entera de ensayos», señalaron. «Para nosotros el Palau si que es nuestro privilegio», sentenciaron. No obstante, y aunque no ha trascendido, este tipo de situaciones extraordinarias llevan consigo alguna compensación. Almazán insistió en que todo había sido un «equívoco», tal vez porque «se han sentido marginados». El responsable comentó que en la última semana ha habido muchas tensiones y se ha estado muy pendiente del concierto. Pero, añadió, que desde un principio se iba a contar con ellos. También quitó importancia al manifiesto y rechazó interpretarlo en clave electoral. «Tengo un concepto tan alto de ellos que no quiero pensar que sea un asunto político. Es un colectivo muy profesional y al que tengo alta estima. Pero hasta los matrimonios riñen» , concluyó. En el trasfondo del asunto parecen encontrarse algunas reivindicaciones laborales y administrativas casi históricas, si bien, el manifiesto se ciñó exclusivamente en el concierto de esta noche en la Sala Iturbi y la forma en que se ha programado.
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