 Referente. Robert Rauschenberg, el gran mito viviente del arte norteamericano, en el IVAM. ferran montenegro
Pese a tener más de 80 años, asegura que aún sigue creando, consolidando una carrera que muchos consideran como la más brillante de las artes plásticas de la segunda mitad del siglo pasado. Levante-EMV, Ricardo Rodríguez, ValenciaA Robert Rauschenberg la salud ya no le permite grandes alardes, pero es plenamente consciente de que una mente lúcida puede con todo: "Crear es más una cuestión mental que física. Yo sigo creando, y gracias a un ayudante puedo permitirme seguir haciendo cosas". El gran gurú del arte norteamericano se encuentra estos días en Valencia, y acudió a la inauguración en el IVAM de la muestra Experimentos en consecuencia, de su discípulo y amigo Darryl Pottorf. Postrado en su silla de ruedas, pero constantemente sonriente, Rauschenberg visitó una a una las obras instaladas en la Sala de la Muralla, entre el cariño y la admiración de todos. Artistas como Miquel Navarro o Rafael de Soto no quisieron perderse la posibilidad de saludar a un mito viviente, que se reconoció "encantado" con la ciudad y sus Fallas, hasta el punto de alargar su presencia en Valencia varios días más de los previstos inicialmente. La noche de la inauguración, incluso el mundo del jazz valenciano quiso rendir homenaje al artista. Fue durante la actuación musical de la noche, cuando el guitarrista Ximo Tébar no quiso dejar pasar la oportunidad de dedicarle una de sus canciones.
"En mi filosofía es muy importante estar pendiente de lo que hacen las nuevas generaciones de artistas", aseguró. Alrededor de Rauschenberg son muchos los creadores que se han ido haciendo un nombre, sacando ideas de un entorno en el que las ideas bullen. Al maestro le cuesta decidirse a la hora de elegir a sus mejores discípulos, y también a lo más destacado de su carrera: "No es el creador el que tiene que decir qué es lo mejor de mi obra, sino el público. A mí me resulta imposible decidirme por un cuadro o por una época, porque les tengo cariño a todos. En todos he puesto mi empeño al máximo". El artista reconoce el poso que su obra ha dejado en la de Pottorf, pero también en la de otros muchos: "Me veo reflejado en muchos jóvenes creadores, y es un orgullo", aseguró.Deuda pendienteRauschenberg también ha aprovechado su paso por Valencia para desquitarse de su ausencia de hace unos años. Cuando en 2004 el IVAM hizo pública la concesión del Premio Julio González al pintor americano, se aseguró que estaría presente para poder recibir el galardón, pero posteriores problemas de salud lo impidieron. El artista declaró que le parecía "un gran honor" aquel premio, inspirado en la figura de un escultor al que admira especialmente, y por cuya obra, expuesta de manera permanente en el IVAM, ha mostrado un notable interés.Durante siete décadas, Rauschenberg ha cultivado una carrera brillante y bien reconocida por el mercado, que lo ha situado entre los autores vivos por cuyos cuadros se han pagado mayores sumas de dinero. "No le doy importancia a lo que se paga por mis obras -aseguró- ya que considero que depende del mercado, y que es algo normal. No es mi problema". En contraposición, su biografía está jalonada de acercamientos a la vertiente más social del arte, uniendo compromiso con reciclaje, y con una actitud que no ha cambiado con los años. Se reconoce "budista y poco religioso", y opuesto frontalmente a Bush y su manera de entender la política. Cree que a su país "aún le queda esperanza para el futuro", pero no apuesta por Obama para esa transformación: "Creo que acabará ganando Hillary Clinton, y que a Obama le vendría bien una etapa como vicepresidente, adquiriendo una experiencia que, hoy por hoy, no tiene"
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