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la Bienal se está afianzado como el acontecimiento de mayor repercusión en el ámbito artístico internacional
-- Consuelo Ciscar
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Los días 8 y 9 de julio el Papa vendrá a Valencia a clausurar el Quinto Encuentro Mundial de las Familias. La doble condición que ostenta –cabeza de Estado del Vaticano y cabeza de la Iglesia católica- hace que esta visita no deje indiferentes a los ciudadanos y ciudadanas, tanto si estos son católicos como si no profesan ninguna religión, sobretodo porque las posturas públicas de la Iglesia inciden en las valoraciones de los derechos y deberes de la ciudadanía.
Por otro lado la implicación, el apoyo incondicional que están prestando las diferentes administraciones de la ciudad, la Diputación, la Generalitat y el Estado está mucho más allá de lo que es tolerable en un Estado aconfesional. No es aceptable que las instituciones públicas estén destinando un volumen ingente de recursos humanos, económicos, infraestructuras... a unos actos que no dejan de ser una propuesta de una organización, la Iglesia católica, que ni nos representa a todos ni es parte del interés común que debe guiar la actuación de los poderes públicos. Y todo eso en un acto que impone un modelo excluyente de familia.
Los grupos, colectivos y organizaciones que suscriben este documento, plurales y distintos en su orientación política, composición ideológica, confesional o no, manifestamos:
1/ Estado laico y sociedad laica
No vivimos en una sociedad con una única cultura o una única religión. Esta realidad es un rasgo insoslayable del momento histórico y social, pero es también una oportunidad para enriquecer nuestra visión y vivir la solidaridad con “el otro”. Todos y todas tenemos derecho a ser y celebrar lo que somos: ateos, agnósticos, religiosos, creyentes... y armonizar mediante el diálogo y las prácticas concretas – defensa de los derechos humanos, sociales, ecológicos y una sociedad más justa- nuestras creencias con las de los otros y con la sociedad. Para que la convivencia sea posible y positiva para todos y todas, es necesario, como condición insoslayable, que el Estado sea laico, y haga posible en una sociedad laica, el ejercicio de los derechos inherentes a todo colectivo.
Alertamos consecuentemente a ciertos sectores de la Iglesia católica para que eduquen su arrogancia confesional y asuman que el futuro pasa por la laicidad del Estado y de la sociedad con todas las consecuencias de respeto y de igualdad, sin ningún privilegio para una determinada religión. El Gobierno, por otro lado, debe ser consecuente con la aconfesionalidad que consagra la Constitución, legislar según criterios de laicidad y fomentar el respecto a la diversidad.
2/ Víctimas del neoliberalismo
El sistema neoliberal se desarrolla y se extiende a costa de crear exclusión y marginación en personas, pueblos y regiones. Reivindicamos la opción moral y ética a favor de los desfavorecidos y denunciamos el apoyo legitimador al sistema neoliberal que practican las confesiones religiosas. La connivencia que año tras año exhiben las autoridades católicas con los representantes del poder político y militar, como a la procesión del Corpus de Valencia, es una imagen plástica de esta perversión.
Instamos, pues, al conjunto de la sociedad y, especialmente a todas las iglesias y tradiciones religiosas a trabajar por un planeta limpio, habitable y sostenible; a fomentar unas relaciones entre los pueblos y personas basadas en la solidaridad, la cooperación y el respeto mutuo; a comprometerse en la cultura de la paz, de la no-violencia activa y del diálogo como herramientas eficaces en la resolución de conflictos, y a optar decididamente por la desmilitarización de los estados y naciones como garantía de una paz justa en un horizonte posible. Todas y todos, incluidas las iglesias y religiones, se acreditarán hacia las generaciones futuras en la medida en la que les legamos la cultura de la paz y de la vida.
3/ Acuerdos Iglesia-Estado
En el origen de muchas situaciones de privilegio de la Iglesia católica y del conflicto con el Estado español están los acuerdos firmados entre la Iglesia y el Estado el 3 de enero de 1979. Estos acuerdos generan desigualdad de la Iglesia católica con las otras confesiones religiosas, condicionan la libertad de las dos instituciones firmantes y difícilmente algunos aspectos de estos acuerdos pasaría la prueba de su constitucionalidad. Propugnamos, pues, su denuncia y derogación.
4/ Estado del Vaticano
La existencia y reconocimiento internacional de este teocrático, minúsculo, artificial y anacrónico estado, la cabeza del cual es el Papa, es un privilegio y un atributo de poder que daña la representatividad de la organización internacional de las naciones. Recordamos que el Vaticano no ha firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Abogamos, pues, por la supresión y no reconocimiento de este estado.
5/ Sistema educativo y religión
Propugnamos un sistema educativo público, laico, democrático, de calidad y valenciano. Y eso no es compatible con la imposición de la enseñanza de la religión que defiende la jerarquía de la Iglesia católica, su influencia en la configuración y gestión del sistema educativo con criterios discriminatorios por razón de sexo, nivel socioeconómico..., su monopolio de la transmisión de valores de convivencia y cualquiera otro.
El reto de la cohesión social que nos depara la juventud y la multiculturalitat exige el esfuerzo público por crear condiciones de igualdad de oportunidades para poder ejercer la libertad en el futuro.
6/ Cultura y valenciano
La tendencia a la censura del libre pensamiento, de la expresión artística o científica... en definitiva, de la cultura es una constantación que perdura a lo largo de los siglos en la historia de la Iglesia católica. No es extraño encontrarnos en nuestros días con prohibiciones o coacciones de las administraciones públicas instigadas desde la jerarquía religiosa sobre obras de teatro, festivales musicales, exposiciones... Reclamamos la plena independencia de la sociedad y las instituciones pública frente a las maniobras censoras.
Por otro lado desde el infausto arzobispo Mayoral, hace casi 300 años, la Iglesia ha practicado la limpieza lingüística del valenciano. Ramon Llull, Ausiàs March, Joanot Martorell, Sor Isabel de Villena, Francesc Eiximenis, entre muchos otros, dan fe de la contribución literaria que hemos legado a la humanidad. Igualmente la Iglesia se ha caracterizado, especialmente el sector dirigente, por unirse a los sectores poderosos que han eliminado los rasgos culturales de nuestro pueblo y expulsado de su práctica la lengua de los valencianos y valencianas. Denunciamos enérgicamente como un atentado a la inculturación y a los derechos humanos la imposición forzada del castellano que ha sufrido la Iglesia del País Valenciano, así como su influencia decisiva en la castellanización de la sociedad, y reclamamos la reparación de este derecho conculcado.
7/ Ostentación y miseria
La madurez ética de una sociedad se manifiesta por la forma de tratar a los que ocupan los últimos lugares en lo escala social y por la preferencia de objetivos en la distribución del presupuesto público.
En una sociedad democrática son las ciudadanas y los ciudadanos los que evalúan los acontecimientos públicos y tienen la última palabra. En primer lugar, ante la visita del Papa exigimos contención en los gastos públicos, sencillez y sobriedad, y transparencia financiera: de donde vienen los recursos económicos, quien los aporta y en cuanta cantidad, en qué se esmercen, etc. No hay que olvidar que a unos cientos de metros de distancia de donde se monta un tablado que cuesta más de 130 millones de pesetas, malviven inmigrantes bajo el puente porque la administración valenciana no dispone de ningún albergue.
8/ Diversidad familiar
Desde hace décadas asistimos a una importante transformación de las estructuras familiares en nuestra sociedad. Existen familias tradicionales, extensas o nucleares, monoparentales, reconstituidas, homoparentales, con hijos o sin, parejas de hecho... La liberación de la mujer, el reconocimiento de la dignidad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, y sus traducciones legales en matrimonio, uniones de hecho, divorcio, filiación... son parte de esta evolución que encuentra la oposición intransigente de los sectores más reaccionarios de la sociedad que se oponen a cualquiera cambio que suponga perder el poder simbólico y real que ejercen sobre la sociedad en esta materia.
Los gays, las lesbianas, los y las bisexuales y transexuales y también las madres solteras, las personas divorciadas... han sido colectivos estigmatizados, perseguidos, incluso, han sido quemados y condenados a muerte a lo largo de la historia. La Iglesia católica también tiene en este asunto las manos manchadas de sangre y de ignominia. Contrariamente a lo que cabría esperar para reparar sus fechorías históricas, cuando el Gobierno español agiliza el derecho al divorcio o amplía el derecho del matrimonio civil, la jerarquía católica se opone con vehemencia contumaz, de tal forma que sale a la calle a manifestar el rechazo al amor entre personas del mismo sexo, cosa que no hizo en la guerra de Irak y tantas otras reivindicaciones sociales.
Recordamos al Papa y a la jerarquía católica que la competencia para legislar sobre las familias, el matrimonio o el divorcio es del Gobierno, y no de la Iglesia. Esta sólo tiene atribuciones sobre su sacramento, no sobre la legislación civil del matrimonio. Olvidar este hecho es pretender retornar al nacionalcatolicismo de infausta memoria, y es que la Iglesia Católica tuvo con su actuación en el alzamiento militar del 36 y durante el franquismo mucha responsabilidad colaborando en un genocidio, siendo parte activa, sin haber pedido disculpas ni reconocer errores.
9/ Las mujeres
Las iglesias, unas más que otras, son instituciones fuertemente marcadas por el patriarcalismo y por el machismo, y a lo largo de la historia han producido una teología misógina que ha considerado a las mujeres como prácticamente inductoras de todos los males, sobretodo de los que hacen referencia al sexo. Por otra parte, difícilmente podría haber sido de otra forma, si tenemos en cuenta que la producción teológica y la dirección de las iglesias han estado en las manos de teólogos y eclesiásticos célibes. Aún así, las mujeres a través de una tenaz y constante lucha van adquiriendo situaciones de igualdad en la sociedad civil. Contrariamente a esta tendencia emancipatoria, la jerarquía católica asume una retórica que loa las excelencias de las mujeres, pero en la práctica no les permite elegir libremente e, incluso, justifica los maltratos a las mujeres. Denunciamos por lo tanto esta práctica adulteradora y misógina, y exigimos la plena igualdad para la mujer. Hay que acabar con cualquier discurso o práctica discriminatoria hacia a las mujeres.
10/ Derechos reproductivos y salud sexual
El uso de los anticonceptivos en la vida sexual de las personas es el recurso que más ha humanizado las relaciones sexuales y las ha dotado de responsabilidad en las decisiones reproductivas. La maternidad y la paternidad responsables son posibles gracias a los anticonceptivos, la reproducción asistida, a la implantación de óvulos fecundados.... Nos oponemos, por lo tanto, a la doctrina de la Iglesia que los condena, y le pedimos, en tanto está influyendo en las políticas de los Estados y las decisiones de las personas, qué, con criterios multidisciplinares, revise su tradicional postura sobre todo aquello que hace referencia al sexo en general.
Los derechos reproductivos están reconocidos internacionalmente como parte de los derechos humanos e incluyen que tanto las mujeres como los hombres tengan el control de su sexualidad, y de los métodos anticonceptivos en particular, y puedan decidir si quieren tener hijos, cuando y cómo. También implican un reconocimiento de las diversas opciones sexuales para vivir una sexualidad feliz, libre y con salud. Reivindicamos que se garantitcen estos derechos para la autonomía de las mujeres.
11/ Preservativos, SIDA y estigma social
Los preservativos son el medio más adecuado para tener unas relaciones sexuales más seguras, y es el recurso que la OMS propugna por frenar la pandemia del SIDA. Consideramos que la jerarquía de la Iglesia se hace cómplice de esta pandemia con la increíble condena que hace de esta medida de prevención sexual, necesaria para poder tener unas relaciones sexuales responsables y saludables.
Es indispensable la desestigmatización que erradique los mensajes punitivos difundidos desde los púlpitos y que contribuyeron a crear la imagen del SIDA como a "castigo de Dios". Somos conscientes que el estigma del VIH-SIDA se relaciona con la carencia de medicamentos antirretrovirales, por lo tanto es necesaria la movilización para proporcionar tratamientos a todas las personas que viven con el VIH, contribuyendo de esta manera a eliminar el sufrimiento provocado por el estigma de la SIDA.
12/ Bioética
Actualmente los seres humanos tenemos la inmensa suerte de conocer científicamente muchas cuestiones que forman parte del proceso originario de la vida. Los constantes avances en la investigación genética y las biotecnologías ponen a nuestro alcance unas posibilidades terapéuticas que hacen posible curar y prevenir muchas enfermedades hasta ahora incurables. Mejorar, sanar y humanizar la vida es la tarea más noble de los científicos. Aunque todo lo que se puede hacer, no por eso debe hacerse -porque la ética debe acompañar la investigación científica- no comprendemos la postura de principio que tiene la Iglesia de oposición y de condena a las investigaciones científicas y a la posibilidad de poner la ciencia al servicio de los seres humanos.
En el umbral de una época rellena de esperanza en el campo de la vida necesitamos la búsqueda común e intercultural de una bioética que acredite y fomente la responsabilidad humana. La verdad no se posee, se búsca, y es la suma de muchas verdades. Y siempre llegan nuevas certezas. Cuando una verdad excluye las otras, deja de ser verdad porque la duda es parte de la verdad.
En definitiva, la diferencia fundamental entre el modelo social que defiende el Vaticano y los que podemos plantear las entidades que apoyamos esta declaración es que nosotros respetamos la diversidad ideológica y su traducción en leyes y normas de convivencia que siempre buscan dar libertad y responsabilidad para que sean las personas las que puedan decidir; por contra, el discurso oficial de la Iglesia católica y muchas religiones tratan de imponer su propuesta ideológica particular, mediante leyes y normas de convivencia, al conjunto de la ciudadanía, tanto si comparten su moral como si no. Queremos denunciar el talante excluyente y exclusivo que caracteriza el discurso religioso.
Por estas razones invitamos a la sociedad, a la ciudadanía, a expresar su posición crítica, de manera activa y libre. Por responsabilidad, por dignidad.
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| Domingo, 21 Mayo, 2006 |
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Informe anual de Greenpeace que analiza el estado del litoral
Entre el lamento general y la falta de acción
política para protegerlo, el litoral se nos sigue escapando
entre las manos.
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Nuevo informe 2007 |
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Comentarios
MARC VIDAL
Opinión El Plural 22/05/2006
Para la iglesia soy un delincuente. Pero no uno cualquiera. Soy de los peores. He cometido un delito imperdonable. Soy apóstata. Lo soy porque no entiendo como es posible que Dios sea a la vez bueno y omnipotente. Si dedicara toda su potencia a la bondad, viviríamos en otro mundo. No queda escapatoria. O es todopoderoso y no es tan bueno, o siendo muy bueno, no lo puede todo.
Dios exige que hagas lo que dice, pero no lo que él hace. Te pide que perdones a tus enemigos y él nunca perdonó al suyo. Todo es pecado y no tiene pinta de que vaya a cambiar.
Sus representantes en la tierra como Antonio Cañizares, líder del sector integrista y mayoritario del episcopado español ha dicho, supongo que después de la eucaristía, que el preservativo propaga, en lugar de reducir, el Sida en África. Este cardenal es el mismo que sacraliza la unidad de España en forma de instrucción pastoral. El mismo que acumula cargos como miembro de la comisión de la doctrina de la Fe de la Santa Sede. Pero no es el único que vive en la inopia. Jorge Fernández Díaz, converso a la fe de última hora y diputado popular, es una estrella en ascenso dentro del integrismo católico. Las cenas y actos que organiza a favor del cardenal son famosas por sus bombones. A la derecha del Opus Dei ya no hay un enorme vacío. Ahora esta Jorge Fernández Díaz y su intimo amigo.
Mientras tanto Ratzinger sigue lastrando a los teólogos reformistas de la fe católica y premiando a los ultras. Castiga a los seguidores de Häring, del dominico Schillebeeckx o del teólogo Hans Küng. Sigue humillando con no permitir el ejercicio de la docencia a los que creen que Boff, Byrne, Gebara o Berger tenían razón y otorga beneficios a las sociedades religiosas mas integristas como los Kikos de Argüello, Comunión y Liberación o al Opus Dei.
Me repugna que mi delito no goce de la permisividad tradicional de la Iglesia hacia las conductas desordenadas de sus eclesiásticos. Me jode que Benedicto perdone al líder pederasta de los Legionarios de Cristo y a mi no. La iglesia esta tan lejos de la realidad que asusta. Pretenden que nos creamos que una mujer llamada Maria se quedó embarazada de alguien que no era humano. Que su marido no se enfadó. Que la criatura vivió tres décadas y tras morir se levanto días después. Pero ellos no pueden creer que, como ha escrito Dan Brown, Jesucristo no dividiera a las mujeres entre vírgenes y putas.
http://www.jonotespere.org/
Solamente deciros que apyo desde mi humildad vuestra posicion, y ademas os agradezco las pancartas de los balcones en esta sociedad de meapilas
¡Alagraos, hijos míos! Vengo en nombre de mi padre, de mis hijos y de sus espíritus santos. Traigo un mensaje de paz y de fraternidad. Como autoridad suprema de la Iglesia Católica, he descubierto y quiero proclamar con satisfacción y alegría en mi visita a Valencia que DIOS NO EXISTE y que lo único que debe importarnos es el ser humano y todo lo que le rodea. Por ello, he decidido subastar todos los tesoros del Vaticano para remediar la miseria de tantos niños y también mayores que cada día mueren de hambre; he decidido pedir perdón por los enormes daños que a lo largo de la historia la Iglesia Católica ha provocado en el mundo; he decidido hacer público el enorme negocio que la Iglesia Católica ha estado montando en torno a la absurda idea del Infierno, pero que a nosotros los obispos nos ha reportado incalculables beneficios provenientes de las herencias de los moribundos a quienes les proponíamos el cambio de sus riquezas terrenales por una bonita parcela de cielo sin impuestos y sin IVA; he decido hacer público que todo este imenso negocio, incomparablemente más pujante que el de MacDonalds y Coca Cola juntos, lo hemos conseguido a partir de una simbiosis con los diversos poderes políticos del momento, de manera que, cuando había algún peligro, siempre sabíamos manipular de modo adecuado para conseguir que los mansos borregos o corderos se levantasen contra aquellas autoridades que quisieran fastidiar nuestro negocio; quiero hacer público que nunca hemos tenido udeología alguna en la que creyéramos como no fuera la de lo agradable que resulta tener dinero y poder. Y que la meta de conseguir más y más dinero ha sido lo que nos ha llevado a defender o a criticar ideas como medio de quitarnos de encima a los gobiernos que no quisieran contribuir con sus limosnas al engrandecimiento del Vaticano y de los demás palacios que poseemos por todo el mundo. Quiero deciros ya, en medio de este ataque de sionceridad, que Dios, la moral cristiana, la salvación, el cielo y el infierno... son estupideces que nos han funcionado de modo asombroso para multiplicar nuestras riquezas por infinito y realizar nuestro único milagro digno de reseñar: Tenemos el Cielo aquí en la Tierra, ¿qué más se puede pedir? Como soy viejo y me queda ya poca vida me he dado cuenta de que me fastidia mucho que los gordos cardenales que viven a mi lado deseando mi muerte para ocupar mi cargo y, por ello, he decidido tirar de la manta y hacer por fin una buena obra en mi vida que pueda compensar un poco el daño que haya causado mi contribución a la continuidad de esta comedia que ya dura casi dos mil años. Declaro públicamente aquí, en Valencia, que todas la religiones y todas las iglesias son puro negocio. Nosotros, los que llegamos al cargo de cardenales, ya lo sabemos desde mucho tiermpo atrás, pero, ¡qué se le va a hacer!, se trata de nuestro medio de vida y, además, cuando el negocio funciona, se le coge gusto y disfrutamos con nuestros vistosos disfraces, y manipulando, y riéndonos de la sociedad, de vosotros, infelices y estúpidos. Ahora por fin teneis la oportunidad de desmontarnos la parada. Pero no creo que esto tenga remedio, pues la humanidad es idiota, de manera que tan pronto desaparezca esta institución con beneficios tan elevados, otra ocupará su lugar, pues simpre habrá mentes crédulas que estén dispuestas a darlo todo por el perdón de sus pecados y por la salvación de su alma. Adiós..., ¡al demonio! ¡a la mierda!
Lejos quedan aquellos años en los que la famosa película de Berlanga Bienvenido Mr. Marsall hacía sonreír y en parte olvidar por unos momentos a nuestros padres y/o abuelos las múltiples desdichas que acontecían en aquel país de guitarra y pandereta que algunos no cesan en recordarnos seguimos siendo en realidad.
Ahora que corren otros tiempos, que gracias al sudor y la sangre de todos los nuestros hemos levantado una nación, llegan aquellos que tanto nos ayudaron a mitigar nuestras necesidades, aquellos que a base de rezos nos hacían olvidar el hambre; y nos envían de visita a un ciudadano que no ha sido elegido democráticamente por sus propios adeptos.
A todos éstos, ahora les estamos preparando la ciudad, cortamos avenidas y engalanamos calles. Ya que ellos se atreven a criticar las acciones de los demás, deberíamos decirles: Mr. Papa y numeroso séquito,quédense en su casa y todo lo que nos vamos a gastar en su visita lo donaremos a lugares donde aún hoy los niños sueñan con poder comer algo cada día. Ésa es la mejor forma de acercarse al Dios que dicen adorar.-Vicente Ruiz.
DANIEL JONAH GOLDHAGEN
EL PAÍS - Opinión - 08-06-2006
Algunos momentos concretos ofrecen a los políticos y los líderes religiosos las condiciones para dejar grabados gestos o pronunciamientos simbólicos en la conciencia histórica. En 1970, en una ceremonia de conmemoración, el canciller alemán, Willy Brandt, se postró espontáneamente de rodillas, claramente invadido por la emoción y el arrepentimiento (a pesar de que él había sido enemigo del nazismo), ante el monumento a la revuelta del gueto de Varsovia. Juan Pablo II, el primer Papa que visitó la sinagoga de Roma, en 1986, se dirigió a los judíos allí congregados en términos humildes e inolvidables, como "nuestros hermanos mayores".
El papa Benedicto XVI dispuso de un momento así el domingo 28 de mayo en Auschwitz. En estos tiempos en los que el presidente de Irán y otros están volviendo a negar la existencia del Holocausto, la visita de Benedicto, contemplada por todo el mundo, tuvo importancia histórica y política. Este Papa alemán confirmaba con su presencia y sus palabras la falsedad y la mentira que representa negar el Holocausto. Llegaba, dijo, para cumplir "un deber con la verdad y la justicia debida a todos los que aquí sufrieron". Sin embargo, lo que tuvo de bueno su vista a Auschwitz quedó anulado por el discurso que pronunció, que no mostró nada parecido ni a la sincera emoción de Brandt ni a la humildad de Juan Pablo, y que se apartó escandalosamente de lo que el propio Benedicto XVI ha llamado su obligación de decir la verdad. Por el contrario, el Papa emborronó la interpretación histórica, eludió la responsabilidad moral y rehuyó el deber político.
Benedicto exoneró injustamente a los alemanes de su responsabilidad en el Holocausto y atribuyó la culpa exclusivamente a "una banda de criminales" que "usaron y abusaron" del pueblo alemán, engañado y presionado, como "instrumento" de destrucción. Lo cierto es que los alemanes, en general, apoyaron la persecución de los judíos, y muchos de los cientos de miles que la llevaron a cabo eran ciudadanos corrientes que actuaban de buen grado. No se puede atribuir la culpa del Holocausto, por completo o incluso principalmente, a una "banda criminal". Ningún especialista alemán, ningún político alemán, se atrevería hoy a proponer el relato mitológico que hace Benedicto XVI del pasado.
El Papa sí dijo que "los gobernantes del Tercer Reich querían aplastar a todo el pueblo judío". Pero luego convirtió el Holocausto en un ataque fundamentalmente dirigido no contra los judíos sino contra el cristianismo, al afirmar, sin razón, que el motivo por el que los nazis deseaban matar a los judíos era, en definitiva, "arrancar la raíz esencial de la fe cristiana", es decir, que lo que les movió a matar judíos fue que el judaísmo era la religión de la que procedía el cristianismo. Como sabe cualquier historiador e incluso cualquiera que se moleste en estudiar un poco -y como los historiadores de la Iglesia suelen esforzarse en subrayar-, los criminales alemanes consideraban que los judíos eran una "raza" malévola y poderosa, una "raza", no un grupo religioso. Su deseo de aniquilar a los judíos no tenía nada que ver con el anticristianismo.
El hecho de que Benedicto XVI no dijera que los alemanes asesinaban judíos porque los odiaban encaja en su incapacidad general de afrontar la importancia histórica del Holocausto en el asesinato de masas alemán. Esta omisión rige su discurso de forma sutil y no tan sutil, como en su intención de no llamar al crimen ni Holocausto ni Shoah (Shoah lo incluyó en el último momento, cuando ya había repartido el texto), y en el dato de que la mención explícita de la matanza de judíos ocupase menos de 200 palabras en un discurso de casi 2.300, muchas de ellas dedicadas a la mencionada cristianización del Holocausto. Por supuesto, está muy bien reconocer y recordar que los alemanes asesinaron a otros pueblos, pero de los 1,1 millones de víctimas de Auschwitz, un millón fueron judíos. Y fue una fábrica de muerte diseñada específicamente para los judíos. Por el discurso de Benedicto XVI, nadie podría saber ese dato tan fundamental. Además, la manipulación histórica de Benedicto XVI para cristianizar el Holocausto es un escándalo moral porque oculta la realidad más inquietante sobre el papel de la Iglesia católica en este asunto: en toda Europa, las iglesias respaldaron de forma tácita y activa la persecución de los judíos. El papa Pío XII, los obispos alemanes, los obispos franceses, los jefes de la Iglesia polaca y otros: muchos líderes eclesiásticos, movidos por el antisemitismo, apoyaron o reclamaron la persecución de los judíos (aunque no su matanza). Algunos, como los dirigentes eslovacos y los sacerdotes croatas, llegaron a participar personalmente en los propios asesinatos de masas. Benedicto XVI eliminó y ocultó toda relación entre la Iglesia católica, el cristianismo y el Holocausto, un retroceso importante respecto a la postura que habían adoptado anteriormente Juan Pablo II y muchas iglesias católicas europeas. Por asombroso que parezca, Benedicto XVI entró en Auschwitz, cementerio de un millón de judíos, y no mencionó ni una sola vez el motor fundamental del Holocausto: el antisemitismo. Ni mucho menos el antisemitismo histórico del cristianismo, que durante siglos fue omnipresente en Europa y que culminó en el nazismo y el Holocausto. Independientemente de las diferencias entre el antisemitismo nazi y el caldo de cultivo antisemita del cristianismo, es el vínculo histórico y moral ineludible entre la Iglesia, los nazis y Auschwitz. Desde el Vaticano II, en 1965, la Iglesia ha condenado enérgicamente el antisemitismo y lo ha calificado de pecado. Y, sin embargo, Benedicto XVI, símbolo político y moral para un mundo expectante, permaneció despreocupadamente callado en Auschwitz en un momento en el que el peligro del antisemitismo está resurgiendo, sin pronunciar una sola palabra en su contra y sin recordar a la humanidad lo que ese mal había engendrado allí: una fábrica de muerte. Al final, Benedicto XVI se preguntó dónde estaba Dios. Una pregunta de clérigo. Pero la pregunta que brilló por su ausencia fue dónde estaba la Iglesia. Al apelar a los misterios de Dios, el Papa ocultó incluso uno de los aspectos de la conducta de la Iglesia y Pío XII de los que más se ha hablado siempre: por qué no dijeron nada. Por qué no hicieron algo más para ayudar a los judíos. Semejante evasiva no es la mejor forma de que un dirigente moral asuma su responsabilidad, ni mucho menos de cumplir con la obligación moral de la Iglesia del arrepentimiento y la reparación. En su breve papado, Benedicto XVI ha dado grandes muestras de buena voluntad para mejorar la actitud de la Iglesia respecto a los judíos de hoy. Pero al disimular el pasado -al exculpar a los criminales alemanes y a la Iglesia, al universalizar el Holocausto y al quitar importancia a su motivación puramente antijudía- ofrece al mundo una imagen que contrasta desfavorablemente con la de Juan Pablo II, que, en ocasiones similares, habló con franqueza y humildad y en el espíritu de una Iglesia dedicada a hacer reparaciones, y que se esforzó especialmente en advertir al mundo sobre los males del antisemitismo. Benedicto XVI ha dado un paso atrás en lo que la Iglesia católica había asumido en los años anteriores a su pasado: la necesidad de reconocer su papel en la propagación del antisemitismo y la persecución de los judíos; que muchos católicos, empujados por ese antisemitismo de la Iglesia, intervinieron en la persecución y matanza de los judíos; que la Iglesia debería haber hecho mucho más para ayudar al pueblo agredido. Y, sobre todo, que la Iglesia, como decía la declaración de los obispos franceses en 1997, debe confesar su 'pecado' y pronunciar 'palabras de arrepentimiento'. Sólo entonces tendrá derecho Benedicto XVI a pedir la reconciliación a las víctimas.
Daniel Jonah Goldhagen es autor de Los verdugos voluntarios de Hitler: los alemanes corrientes y el Holocausto (Taurus) y de La Iglesia católica y el Holocausto: una deuda pendiente (Taurus). Se puede leer su obra en www.goldhagen.com. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
El Arzobispado califica a la plataforma Jo No t'Espere de "grupúsculos radicales de carácter violento", de "amenazar al Papa", de "boicotear su visita"...
Jo no t'espere (Kaosenlared)
http://www.kaosenlared.net/
El Arzobispado califica a la plataforma Jo No t'Espere de "grupúsculos radicales de carácter violento", de "amenazar al Papa", de "boicotear su visita"... (!) (2) (3) (4)
La fundación organizadora del V Encuentro Mundial de las Familias ha calificado de violentos a los grupos que promueven la campaña JO NO T'ESPERE
Desde la campaña JO NO T'EESPERE queremos expresar nuestra estupefacción e indignación por las acusaciones que desde la fundación organizadora del V Encuentro Mundial de las Familias se han realizado hacia nuestra iniciativa y las entidades que la promueven.
Por ello manifestamos:
Exigimos una rectificación pública de las autoridades (de la Generalitat, Ayuntamiento, Diputación y Arzobispado) de la fundación organizadora del V Encuentro Mundial de las Familias por sus injustas y calumniosas acusaciones calificándonos de "grupúsculos radicales de carácter violento que amenazan al Papa y piden el boicot a su visita".
Anunciamos que vamos a estudiar qué acciones legales adoptar para denunciar estas calumnias e injurias.
Recordamos que las víctimas de sus doctrinas, de sus actos, de sus prohibiciones y represiones somos, precisamente, los sectores sociales que nos hemos integrado en la campaña JO NO T‚ESPERE. No vamos a permitir que se confunda quien son las víctimas de la involución y la represión.
Finalmente la libertad de expresión y la visibilidad de nuestra campaña es un ejercicio democrático elemental. Los que nos acusan de boicot, en realidad, desean que sólo exista un discurso, una idea: la suya. Nuestra responsabilidad, nuestro derecho es que se manifieste democráticamente la discrepanacia.
Desde la campaña JO NO T‚ESPERE invitamos a la ciudadanía a sumarse a nuestras acciones críticas para manifestar nuestro rechazo a los planteamientos ideológicos oficiales de la Iglesia católica y recordar a los poderes públicos que están apoyando a una institución que discrimina y estigmatiza.
http://www.jonotespere.org/nota7junyb.html
Una nueva muestra de la profunda y crónica intolerancia y de la falta de respeto que tiene la totalitaria y dogmática iglesia católica, organización que ha violado y usurpado el nombre y las enseñanas de Jesús en beneficio de un selecto grupo de intoxicadores y mentirosos
ya que le molesta tanto habrá que meter más caña por aquí
FERNANDO DELGADO
No recuerdo que ninguna de las visitas de Juan Pablo II a España se vieran acompañadas de polémicas semejantes a las suscitadas ahora, ante la próxima llegada a Valencia de Benedicto XVI. Y podría pensarse que uno de los motivos del rechazo expresado por algunos sectores provenga tanto del despilfarro de dinero público que, sin más explicaciones de las autoridades valencianas, se va a emplear en este evento, como de las incomodidades que en los preparativos ocasionan a la ciudadanía. Es sólo es uno de los motivos. El otro, creo que proviene de la radicalización del discurso de la jerarquía católica en su intromisión en los asuntos de la sociedad laica y su insumisión ante la legitima representación democrática de los ciudadanos. Que Zapatero haya tenido que recordarle al Papa, siempre poniendo el respeto por delante, que ha sido elegido por millones de ciudadanos, es un claro síntoma de que o bien el Papa ignora lo que es un Estado democrático desde su monarquismo absoluto o bien no quiere acabar de entender que esto no es una república bananera. Lo cierto es que la Iglesia respetada de la transición, con su mesurada postura, ha dado paso a una Iglesia más intransigente, que recordando la de la Cruzada reivindica libertad para ella y el trágala para los demás. De modo tal que el nuevo anticlericalismo, que pide apostasías y rechaza el Concordato, nace del nuevo clericalismo, si se puede llamar así al fundamentalismo de la Iglesia española actual. Y en ese estado de cosas, aparece lo que no había aparecido antes. Por ejemplo: los ciudadanos que en Internet han colocado una imitación de señales de tráfico con una mitra o un símbolo vaticano y debajo la leyenda: Jo no t´espere. Y que un grupo de devotos del Papa copien a sus detractores, y de paso fomenten su campaña, con el nombre de Su Santidad en la señal de tráfico y esta leyenda al pie: Jo si te espere. Es posible que todos tengamos que reflexionar ante fenómenos de acción-reacción como estos, pero lo que es indudable es que la Iglesia tendría que pensarse cuándo es ella la víctima y cuándo el verdugo o, mejor dicho, cuando por una cosa le viene la otra.
ARTICULO DE MARC VIDAL